07 marzo 2013

Espíritu

Perdí la consciencia de mí misma. Abandoné la voluntad dejándola en manos de una sombra intermitente. Quise machacarme el espíritu y dárselo de comer a los gusanos: uno a uno masticando y tragando la carne. Uno a uno quemándose la garganta con las iniciales de su nombre. Me lamí el brazo izquierdo para que la herida dejara de arder. Su sombra castró mi lengua, me quebró las piernas. Ahora me queda la indiferencia y la inconsistencia. Ahora te quedas siendo absorbido por tu propio egoísmo y mezquindad.

06 marzo 2013

4:05 a.m.

Irse de noche.
No decir palabra.
No despertar al silencio.
Irse y no dejar un hasta pronto.
Irse y abandonar los zapatos en la entrada.
Volver sólo para mirar desde afuera cómo todo arde,
cómo todo es consumido
por la indiferencia.

29 noviembre 2012

Noviembre

No hay palabra que sirva
para la lengua herida.
Tampoco sutura para
el camino lleno de fauces.
Sólo hay espacio. Y silencio.
Un largo espacio donde
refugiar al grito cuando
esté cansado de vivir
a la intemperie. Cuando
esté cansado de mí.

09 julio 2012

Pero ya vendrá el tiempo,
ya vendrá al tiempo
y se te anidará al pecho.

14 mayo 2012

Desde

Escribir desde la herida
siempre desde la herida
y hasta la herida
porque no hay otro
sustento más
que el dolor
propio y ajeno
más que
la fractura,
el rasgamiento
que se provoca
dentro
y fuera
y en otros
Escribir desde la herida
y hasta la herida
o después de ella
Siempre